En el año 1987 en el contexto de la crisis que vivía entonces el país se produjo el descubrimiento de la llamada tumba del Señor de Sipán convertido inmediatamente en un suceso de interés mundial y gran noticia positiva del Perú.
La investigación fue realizada por un equipo pequeño de arqueólogos liderado por el Dr. Walter Alva, acompañado por el arql. Luis Chero, antrop. Susana Meneses y Juan Martinez.
Este acontecimiento fue ampliamente difundido internacionalmente y calificado como uno de los diez descubrimientos más importantes del ciclo XX, al mismo nivel de Tutankamón, Egipto; la Tumba de Pacal, México; la Tumba del Emperador Quin Shi Huang, China y Machu Picchu.